Marge Piercy y el triste adiós a Janis Joplin | MÁS LITERATURA

Por: Andrea Castillo Pacheco

Marge Piercy nació en Michigan, Estados Unidos, en el año de 1936. Desde la década de los setenta, su trabajo muestra su herencia judía, su activismo social y sus ideales feministas, los cuales han influido en su escritura y en su vida poco convencional.

A sus 84 sigue siendo una de las voces más fuertes del feminismo. Ha escrito cuatro novelas y siete libros de poemas. Su poesía es directa, en gran parte dedicada a las relaciones humanas. Como temas principales, figuran la sensualidad, el erotismo, la estigmatización de la mujer por los convencionalismos sociales y la libertad, todo esto sin dejar de lado –en la prosa y el verso– su ideal, que es la colisión del sentimiento humano con las fuerzas colectivas e históricas. Por dichas acciones, Piercy demuestra tener tanto una conciencia de la lucha de clases como de la lucha de las mujeres.

De su arte poético, Marge Piercy ha escrito: “No escribo en las formas tradicionales de la poesía inglesa sino con ritmos derivados del lenguaje norteamericano hablado. Uso la línea corta que aprendimos en William Carlos Williams y la línea larga profética de Whitman a través de Allen Ginsberg, pero básicamente uso mis oídos. Hago poemas que, en primer lugar, son hablados y, en segundo lugar, son leídos con los ojos… En los últimos años he publicado en ‘la prensa alternativa’ (como llamábamos a la prensa subterránea) y en las publicaciones y revistas feministas con tanta frecuencia como en las revistas poéticas y literarias… Soy radical y feminista comprometida. No entiendo las distinciones entre la poesía privada y la social: después de todo, el amor se da entre dos personas”.

Su poema más famoso es “Blues luctuoso para Janis Joplin”, porque se despide de una de las más grandes estrellas del rock. En sus versos se observa la gran admiración que Piercy tenía hacia Joplin: dos mujeres comunicándose desde distintos medios artísticos, recordando su condición y su lucha social.

Esta gran obra la compartimos junto a otros importantísimos poemas.

BLUES LUCTUOSO PARA JANIS JOPLIN

Tu voz siempre me golpeó el nervio del codo,
la pinche fantasía del gran corazón en su congoja;
me arrastró como una luna de cobre,
por todas sus fases hasta alcanzar la libertad.
No puedo menos que amarte con mis pesadillas.
Tu voz chirría en la médula ósea
cocinada en el inmenso lupanar
del masoquismo en que nadamos.
Mujer maltratada, sufriente, defraudada.
Nos han domesticado para habitar
la casa candente de la explotación.
Nunca tenemos tanta vida,
ni somos tan personas,
hasta que caminamos
plenas de blues nocturnos;
cuando más vale que un hombre inexistente
haya partido
(ausencia que es gas para inflar globos)
y nos queda el pensamiento,
la sensación, la voluntad.
 
¡Oh!, ¡hembra blues tiranizada, jugosa, prolija!
Palpita tu rostro inflamado y malquerido.
Vuela tu cabello de alambres
desparramando la energía.
Bocanada de llamas
para quien toda su vida es combustible.
Tú personificaste a la mamá perfecta
que no se agota en las entregas,
como la sopa de pollo para embriagar
a la raza de hombres-ratas.
Personificaste el dolor
que se prende del pecho como un niño;
y a la goma de mascar, linda y pasiva.
Mujer ajena a la esperanza mendiga y
sin fin del mundo,
luchando encarnizadamente para ser fornicada; ese deseo llamado amor
Y que dejan colgando de la escarpia,
esa necesidad de amar
como un hueco que llora en el alma;
esa droga que nos cuelga y arrastra, matándonos,
tan fría como el aguanieve
que congeló tu sangre.

LA MÁS CLARA ALEGRÍA

La más clara alegría
es el cese de un gran sufrimiento.
Cuando la campana de hierro se quita de la cabeza,
cuando el clamoroso choque se apacigua en los
nervios,
cuando el cuerpo se desliza libre
como la carnada del anzuelo
y el pútrido aire de la ciudad
empieza a bullir en los pulmones.
La luz resbala en miel sobre los ojos.
El austero techo se vuelve merengue.
El cuerpo se desenreda, se despliega
prodigiosamente vacío como un lirio.
Respirar es bailar.
Muda y enteramente
como la albahaca en la ventana
levanto la nariz al sol.  

POEMA OBSCENO

A pesar del aire cálido
Mis campos tienen nieve.
Deseo retorcerme y culebrear.
Un gemido entre la oscuridad
Desvaneciente
Nos dice, claro está,
Quien va ganando.
La paja del techo
Amenaza con desbordarse
Pero yo quiero escarbar
Y transplantar algunas yerbas.
Mis montañas están turgentes.
Sobre la arcilla color hoja seca
De mi jardín
Las orugas parecen bocas.
 
¿Por qué no te apresuras
y te quitas la ropa?

ENTRE LA NIEBLA SILENCIOSA

El olor a resina de pino
se desvanece
con esta blancura
que esfuma hasta el pantano.
 
El más allá empieza
tres metros después
del círculo mágico
de la casa alumbrada.
 
La colina se está desmoronando.
El camino termina
al pie de esa muralla, blanda, que se escurre.
 
¿Por qué estoy feliz?
con mis brazos figuro el marco
de un espejo infantil
que me hace ver la nada.

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