Walt Whitman: 6 poemas sobre la epopeya cotidiana | MÁS LITERATURA

Walt Whitman (1819-1892) es considerado como el poeta más influyente en la literatura norteamericana, porque innovó la manera de escribir poesía.

Whitman consideraba que, para ser un gran poeta, el artista debía salirse de todas las normas establecidas y no seguir los cánones literarios de su época. Y, para lograr su cometido, él decidió no usar el metro, la rima y una alineación básica del verso dentro de su poesía.

Esto le permitió mayor libertad en su creación artística, pues recreó un mundo a través de un lenguaje que, en apariencia, puede ser considerado como mundano, crudo e intenso.

Sin embargo, su poesía no es nada mundana, sino vasta y compleja, porque otorga una nueva perspectiva sobre la vida, la libertad y el amor por uno mismo.

Estas temáticas se encuentran en una de sus obras más importantes, que es Hojas de hierba, publicada en Nueva York, en 1855.

En este libro, los versos se transforman en una epopeya cotidiana que, a su vez,  reflejan una serie de cantos sobre las más difíciles batallas a las que el humano se enfrenta en su vida.

Con la publicación de Hojas de hierba se generó mucha discrepancia por parte de escritores, poetas y críticos de su época, pues los poemas contenían temáticas homosexuales que no eran aceptadas por una sociedad conservadora.

En este sentido, Walt Whitman enfrentó a una sociedad norteamericana que no comprendía su poesía y su vida.

Sin embargo, el tiempo siempre hace justicia y su influencia literaria ha sido tan grande que ahora la podemos ver en otros escritores, como Ezra Pound, Carl Sandburg, William Carlos Williams, Darío, Martí, Marinetti, Pavese, García Lorca, Apollinaire, Neruda, Huidobro y Ginsberg.

Por ello, para recordar a Walt Whitman, compartimos 6 poemas provenientes de su libro Hojas de hierba.

HACIA EL JARDÍN DEL MUNDO

Hacia el jardín el mundo de nuevo asciende,
Potentes machos, hijas, hijos, presagiando
El amor, la vida de sus cuerpos, pensamiento y esencia.
Curioso contemplo allí mi resurrección luego del sueño,
Girando de nuevo en el límpido espacio,
Amoroso, maduro, todo para mí hermoso, todo pasmoso,
Mis extremidades y el fuego palpitante de que es motivo el
portentoso juego.
Éxito pues, asomo y penetrante destilo,
Satisfecho con el presente, satisfecho con el pasado,
Por mi lugar, o atrás de mí, Eva siguiéndome,
O al frente, y yo, lo mismo, de ella en pos.

¡OH HIMEN! ¡OH, HIMENEO!

¡Oh, himen! ¡Oh, Himeneo! ¿Por qué de tal manera me
atormentas?
¡Oh! ¿Por qué tan fugaz, es tu punzada?
¿Por qué no continúas? ¡Oh! ¿Por qué cesas, ahora?
¿Es porque sabes que, si sólo te detuvieras un
instante, sin duda me matarías?

YO SOY AQUEL

Yo soy aquel a quien atormenta el amoroso anhelo;
Acaso, ¿no gravita la tierra? Acaso, toda la materia ¿no es
torturada y atraída por la materia toda?
Así el cuerpo mío es atraído por todos cuantos tropiezo o
conozco.

TIEMPO HA QUE ATRAVESÉ UNA POPULOSA CIUDAD

Tiempo ha que atravesé una ciudad populosa, imprimiéndola
en mi mente para un futuro uso con su aspecto,
construcciones, costumbres, tradiciones,
 Empero, ahora, de toda aquella ciudad, recuerdo, casualmente,
sólo una mujer que con su amor me retuvo,
Día tras día, noche tras noche, estuvimos juntos- todo lo
demás hace tiempo que lo olvidé, Yo recuerdo, repito, sólo a aquella mujer apasionada por
mí,
De nuevo vagamos, nos amamos, otra vez nos separamos,
Otra vez me coge por la mano, no es preciso que yo parta.
Y la veo estrechándose contra mí, sus labios silenciosos,
tristes y trémulos.

COMO ADÁN

Como Adán, por la mañana, temprano,
Pasea fuera de la morada templada por el sueño,
Lo contemplo cuando, al pasar y escuchar mi voz, se aproxima,
Tocándome, tocando con las palmas de sus manos mi cuerpo,
Sin que mi cuerpo se resista.

¿ERES LA NUEVA PERSONA ATRAÍDA POR MÍ?

¿Eres la nueva persona atraída por mí?
Para comenzar te prevengo: yo soy, sin duda, harto diferente
de lo que tú supones;
¿Supones que has encontrado en mí tu ideal?
¿Crees que es fácil convertirme en tu amante?
¿Crees que mi amistad ha de ser una pura satisfacción?
¿Crees que yo soy fiel y veraz?
¿No ves nada más detrás de esta fachada, de estas mis
maneras suaves y tolerantes?
¿Supones que avanzo por un terreno firme hacia el verdadero
hombre heroico?
¿No sospechas, ¡ah, soñador! que todo esto pueda ser quizás
una ilusión?

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