Tina Modotti: la fotógrafa comunista de los grupos marginados en México | MÁS LITERATURA

Por: Andrea Castillo Pacheco

Tina Modotti, cuyo nombre verdadero es Assunta Adelaide Luigia Modotti Mondini, nace el 17 de agosto de 1896 en Italia. Fue una fotógrafa, activista y luchadora social en México.

En 1921 Tina comenzó una estrecha relación laboral con el fotógrafo Edward Weston, con quien trabajó como modelo y aprendió fotografía, siendo el inicio de su obra fotográfica y el recurso de su lucha revolucionaria. Laura Mulvey ha escrito al respecto:

«Tina Modotti se transformó a sí misma, de ser un objeto de belleza utilizado en el arte de los demás, a fotógrafa profesional. Como modelo, asistente y finalmente aprendiz artístico de Weston, su concepto de la fotografía estuvo dominado inicialmente por el esteticismo de éste. Gradualmente el trabajo de Modotti muestra las búsquedas de su propia dirección y la confianza que fue ganando a medida que su compromiso político cambió su manera de ver al mundo. Sus fotografías no pierden su sentido de la forma, pero sus prioridades cambian».

Entre los años 1923-1930 se estableció en México, donde realizó la mayor parte de su obra y donde se convirtió en activista revolucionaria, ingresando en el Partido Comunista Mexicano en 1927.

Entabló amistad con artistas como Antonieta Rivas Mercado, David Alfaro Siqueiros, José Clemente Orozco, Blanca Luz Brum, Nahui Ollin, y María Tereza Montoya. También fue Íntima de Frida Kahlo y amante de Diego Rivera. Apoyó activamente la lucha de Augusto César Sandino y ayudó a fundar el primer comité antifascista italiano. En 1928 conoció a Julio Antonio Mella, dirigente estudiantil cubano, cuando se formaba el comité en apoyo a los anarquistas Sacco y Vanzetti y asimismo apoyó a Vittorio Vidali.

El interés que proyectó Modotti en sus obras, fue un reflejo del compromiso ideológico que tenía hacia los grupos sociales más vulnerables, ejerciendo su labor como editora y fotógrafa para la revista Mexican Folkways y el periódico El Machete en 1924. Modotti siempre fotografió los problemas sociales que quejaban a México: la precariedad de su gente, de sus calles, la desigualdad social que se hacía visible, la cotidianidad de la subsistencia, la sobreexplotación laboral, y la pérdida de valores que se hacían presentes en el clasismo y la discriminación social. Exploraba la realidad de los trabajadores, los campesinos y los barrios marginales. A lo que afirmaba: «No puedo resolver el problema de la vida perdiéndome en el problema del arte», escribió.

Esta labor la llevaría a ser considerada como precursora del fotoperiodismo crítico en México, logrando una identificación inmediata con las raíces mexicanas y su gente, lo que se encuentra reflejado en su obra.
Su trabajo fue apreciado por artistas como Diego Rivera y José Clemente Orozco, quienes entre los años 1927-1930 le confiaron la labor de fotografiar sus obras, cuyo trabajo representa cierto valor histórico, porque sirve como documento de la realización de las obras de estos dos muralistas mexicanos.

Según Manuel Álvarez Bravo: Tina Modotti tuvo dos periodos: el romántico y el revolucionario. En el primero, influenciado por Weston, fotografiaba flores, objetos y detalles arquitectónicos; y el segundo, surgido en México, a partir de su relación con el movimiento de muralistas mexicanos, en el que retrata el trabajo de estos artistas, poniendo énfasis tanto en los detalles como en los trabajadores y los indígenas. Además, en su trabajo independiente, captó imágenes de indígenas y mestizos, y documentó la lucha social de los menos privilegiados, donde resalta el gran cuidado en la composición de las escenas, pero sin poses ni actitudes forzadas. Hay un periodo de transición en el que produjo algunas de sus fotos más memorables, como “Las manos de un campesino agarrando una pala” o “Las manos de una lavandera”.

Modotti murió en un taxi cuando regresaba a su casa por la madrugada, con 46 años, había fallecido de un infarto después de sufrir una enfermedad coronaria.

La fotógrafa revolucionaria fue enterrada envuelta en una bandera adornada con la hoz y el martillo. Símbolo comunista que llevó hasta el día de su muerte. Su amigo el grabador Leopoldo Méndez esculpió su perfil en la lápida y Pablo Neruda le dedicó un poema que terminó convirtiéndose en un poético epitafio. «Puro es tu dulce nombre, pura es tu vida frágil. De abeja, sombra, fuego, nieve, silencio, espuma. De acero, línea, polen, se construyó tu férrea, tu delgada estructura».

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