Charles Bukowski: ¿Poeta maldito o escritor del Realismo sucio? | MÁS LITERATURA

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Por: Ian Chávez

La literatura de Charles Bukowski está repleta de alcohol, desempleo, fiestas, peleas, crítica a la sociedad y mucho sexo.

Sin embargo, por todas estas cosas ¿podemos considerar a Charles Bukowski como un poeta maldito, o como un escritor del Realismo sucio?

Para encontrar respuestas, primero veamos a qué nos referimos cuando hablamos de poeta maldito.

En la mayoría de las ocasiones llamamos maldito al artista que tuvo una vida difícil, repleta de problemas, que peleó contra la sociedad y que consumió mucho alcohol u otras drogas.

Aunque esta definición es un acierto, no tiene nada que ver con el ensayo Los poetas malditos que escribió Paul Verlaine en el siglo XIX, pues él consideraba como maldito al escritor que era excluido de los círculos literarios y que pocos leían su obra.

🛑 Los poetas malditos, de Paul Verlaine

De hecho, Verlaine nunca definió de manera concreta el concepto poeta maldito, porque en su obra le otorgó diversos significados.

Por ejemplo, cuando escribió sobre Arthur Rimbaud, mencionó que era un poeta maldito debido a que no deseaba que sus escritos fueran publicados y tampoco le interesaba ganarse una  pequeña fama en el mundo literario.

De hecho, si Verlaine hubiera escrito sobre la vida trágica de otros poetas, hubiera incluido en su lista a Lautremont, quien murió a los 24 años a causa de tuberculosis; o a Gérard de Nerval, quien sufrió diversas crisis de locura que, tiempo después, lo llevarían a tomar la decisión de suicidarse.

Tomando en cuenta esta información y comparándola con la literatura de Bukowski, tal vez pueda catalogarse a Bukowski como un poeta maldito, porque muchos de sus poemas y cuentos no tuvieron una buena recepción por parte de las grandes editoriales. Entonces, sólo por esta situación, podría compartir el malditismo del que habla Verlaine.

Sin embargo, existe una segunda definición de poeta maldito en que la vida y obra de Bukowski sí encajan a la perfección. Y esta es la que ofreció la revista Poesie 1.

La revista “Poesie 1” realizó una lista de poetas de diferentes épocas y los catalogó como malditos, porque tuvieron una vida repleta de dificultades y excesos.

En su lista se encuentra el poeta Lacenaire, quien fue encarcelado por robar, falsificar y asesinar. A causa de esos crímenes, fue fusilado.

También se encuentra Arthur Rimbaud, uno de los poetas más jóvenes, pero con una vida difícil, porque le amputaron una pierna y tiempo después murió de cáncer.

Un dato interesante de la revista Poesie 1 es que incluyó a autores del siglo XX, principalmente a la poeta Albertine Sarrazin, quien fue adoptada, asaltó una tienda y al final murió luego de ser operada del riñón.

Viendo estas perspectivas, Charles Bukowski sí puede ser catalogado como un poeta maldito, debido a las siguientes razones:

  1. Para que un poeta sea maldito, según Verlaine, es necesario ser un artista incomprendido, rechazado por la sociedad, las editoriales y los grupos intelectuales. En este sentido, Charles Bukowski cumple con estas características, porque muchos de sus escritos fueron rechazados, tenía múltiples problemas en su vida cotidiana y nunca perteneció a un grupo artístico.
  2. De acuerdo a la revista Poesie 1, un escritor es maldito si tuvo una vida trágica y difícil. Bukowski cumple con este requisito, porque de niño fue golpeado brutalmente por su padre, sufrió de acné severo en su juventud, fue vagabundo, peleaba en los bares, era despedido de los trabajos y sufría grandes problemas económicos.
  3. Para la revista Poesie 1, un poeta maldito siempre tiene problemas con algún tipo de adicción. Charles no se quedó atrás con este requisito, pues bebía mucho y consumía diferentes drogas.

Ahora sabemos, con evidencias, que Charles Bukowski es un poeta maldito, pero ¿puede considerarse un escritor del realismo sucio?

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Antes de resolver la pregunta, es necesario saber a qué nos referimos cuando hablamos de Realismo sucio.

El concepto de Realismo Sucio fue mencionado, por primera vez, por el norteamericano Bill Buford, en su brevísimo ensayo “Realismo sucio: una nueva escritura de Estados Unidos”.

El texto fue publicado en 1983, en la revista británica Granta, la cual editaba Buford.

En el ensayo, Bill describió al Realismo sucio como una nueva perspectiva dentro de la narrativa norteamericana del siglo XX, pues este tipo de literatura mostraba a personajes comunes que no realizaban actos heroicos o ambiciosos como en las novelas de Norman Mailer o Saul Bellow.

Buford tampoco consideraba que el Realismo sucio tuviera algo que ver con las narrativas postmodernistas o deconstruccionistas, porque no buscaba complejizar el discurso ni la estructura narrativa, como lo hacían John Barth, William Gaddis o Thomas Pynchon.

De hecho, este tipo de narrativa le parecía a Buford como algo “pretencioso” y que no cabía dentro del Realismo sucio, porque en el Realismo sucio se buscaba mostrar historias que no estuvieran tan adornadas, que no  describieran todo lo que existe en la atmósfera y en la escena, de esta manera, se lograban silencios gigantescos que le pedían al lector un mayor esfuerzo y concentración en la lectura y en su capacidad imaginativa.

Además, dentro de las historias se intentaba mostrar el estilo de vida de las personas que no tenían grandes puestos ejecutivos o cargos importantes en una firma de abogados. En el Realismo sucio se buscaba reflejar la cotidianidad de las meseras sirviendo café, los cajeros aburriéndose en los supermercados o las peleas entre trabajadores de la construcción.

Buford sabía que en la simpleza existía una gran complejidad, porque se mostraban los problemas sociales e individuales que sufrían las clases menos favorecidas de Estados Unidos.

Por este motivo, la mayoría de los personajes eran alcohólicos y, en consecuencia, se metían en problemas con facilidad.

Un aspecto importante es que Bill Buford no incluyó a Charles Bukowski dentro de la edición del Realismo sucio de la revista Granta, de 1983.

Los escritores que aparecieron en la revista Granta, fueron: Raymond Carver, Richard Ford, Tobias Wolff, Frederick Barthleme, Bobbie Ann Mason, Elizabeth Tallent y Jayne Ann Phillips.

A pesar de que Buford incorporó a grandes escritores que representaban al Realismo sucio, no mencionó a Charles Bukowski dentro de su edición de Granta. Los motivos no se saben con claridad. Sin embargo, Michael Hemmingson, en su libro: The Dirty Realism Duo: Charles Bukowski and Raymond Carver on the Aesthetics of the Ugly, hipotetizó que Bill Buford tal vez no mencionó a Bukowski porque, en aquella época, Black Sparrow Press protegía endemoniadamente los derechos de autor de su escritor estrella.

Lamentablemente, en Granta no se incluyó a Bukowski como máximo representante del Realismo sucio, pero en la revista sí se establecieron características que permitieron analizar la obra de Bukowski, con el objetivo de determinar si pertenece o no al Realismo sucio.

Esta asombrosa tarea la realizó Michael Hemmingson en su libro The Dirty Realism Duo, en él menciona que la literatura de Charles Bukowski sí se puede catalogar dentro del Realismo sucio, porque sus personajes no realizan actos heroicos, sino tienen una reflexión interna muy profunda, que pueden semejarse a los cuadros de Edward Hopper.

Además, muchos de sus personajes no son banqueros ni abogados reconocidos de alguna firma, sino individuos que sirven el café, que trabajan en fábricas, carnicerías o en centros comerciales.

Los problemas que tienen estos personajes son cotidianos: desempleo, pobreza, alcoholismo  u otro tipo de adicción. Aunque estos problemas generan dramas aparentemente simples, muchas veces son más complejos porque los personajes, en ocasiones, no resuelven nada, mueren o simplemente contemplan un horizonte sin futuro.

Sin embargo, como dice Hemmingson, la literatura de Bukowski no puede considerarse pesimista o fatalista en su totalidad, porque en cada novela, relato o cuento, se encuentra un humor ácido que permite aceptar sin complejos, sin quejas, sin remordimientos, el destino de cada persona.

Entonces, tomando en cuenta las definiciones de Bill Buford y Michael Hemmingson, Charles Bukowski sí puede considerarse un escritor del Realismo sucio por las siguientes razones:

  1. En la literatura de Charles Bukowski no se encuentra un lenguaje en el que se busque el adorno y la descripción constante de las cosas, sino que él implementa un lenguaje aparentemente básico en el que los silencios y omisiones juegan un papel muy importante en la imaginación de los lectores, pues ellos deben complementar la historia y los lugares de los que se está refiriendo el autor.
  2. Los personajes que creó Bukowski en su literatura, reflejan a hombres y mujeres con problemas comunes, que en un ámbito psicológico los corrompe o rompe y, en consecuencia, los lleva a realizar actos jamás imaginados.
  3. Las obras literarias que escribió Charles Bukowski muestran una crítica al supuesto sueño americano donde todas las personas pueden conseguir lo que sea si se esfuerzan y trabajan arduamente. Sin embargo, no es así, los personajes de Bukowski se esfuerzan, intentan, trabajan y al final, se dan cuenta que su condición socioeconómica los condena a la desesperanza y, en ocasiones, a la pobreza.

Teniendo en cuenta estos tres puntos, podemos decir que Charles Bukowski sí es un escritor del Realismo sucio.

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