5 poemas de Pita Amor: la poeta de la liberación femenina | MÁS LITERATURA

Por: Andrea Castillo Pacheco

Guadalupe Teresa Amor Schmidtlein, mejor conocida como Pita Amor, nació en la Ciudad de México el 30 de mayo de 1918. Su obra poética comenzó algo tarde, a la tierna de edad de 27 años, cuando tomó un lápiz para cejas y en una servilleta de papel escribió su primera línea poética. Yo soy mi casa, fue su primera antología poética. A este libro siguieron Puerta obstinada, Círculo de angustia y Polvo, que fueron justamente recibidos como sucesos literarios y sociales. Pita lo pone claro en pocas palabras, “Se unía, por aquellos tiempos, mi belleza a mi genio”.

Fue también actriz y modelo de fotógrafos y pintores destacados, entre ellos Diego Rivera, Juan Soriano y Raúl Anguiano. Fue a su vez amiga de Frida Kahlo, María Félix, Gabriela Mistral, Salvador Novo, Pablo Picasso, Juan Rulfo, Alfonso Reyes y Elena Garro, entre otros.

Pita Amor fue tan mística como su poesía. Sus versos se caracterizaron por expresiones directas, con un ritmo desencadenado que juegan al azar. Forjó en su poesía los temas como la nostalgia, la soledad, la melancolía, el desamor, la presencia de un Dios misterioso y la partida como símbolo de sobrevivencia. Su poesía se presenta en primera persona, en la que se observa una clara influencia de Sor Juana Inés de la Cruz, Francisco de Quevedo y Luis de Góngora.

Pita amor fue una mujer controversial por su modo de ser y su forma de vida. Considerada precursora, junto a Nahui Ollin, de lo que después se llamaría “liberación femenina”, pues fue una mujer tan libre que rompió con los estereotipos sociales de aquella época. Nunca le importó “el qué dirán” de una sociedad moralista. Vivió como quiso, siempre llevando una personalidad avasalladora, irreverente, que jamás se dejó dominar por nadie. Una mujer imponente que aceptó por igual placeres y amarguras. Simplemente, Pita fue un caso sin igual, y lo seguirá siendo, pues ella era la reina de cualquier lugar que pisaba, no toleraba ser segunda opción, ¿y por qué habría de serlo? Independiente, hermosa, apasionada y polémica, fue apadrinada poéticamente por Alfonso Reyes, quien se refirió sobre ella “(…) y nada de comparaciones odiosas, aquí se trata de un caso mitológico”.

La personalidad de Pita llenaba los espacios del radio y la televisión, pero a ella le interesaba el glamour, el amor y la escritura: “Frente a éxitos tan alarmantes a mí me preocupaba más mi belleza y mis turbulentos conflictos amorosos” .

El presente no le es tan diferente, “el único mal que padezco es el de ansiar escribir y escribir”. Aunque si antes acaparaba la atención de México “en estridente do mayor. Ahora la acaparo en do menor” .

Dos puntos de vista sobre ella misma: “En mi mente no cabe el caos… pero los estremecimientos de mi sangre son opuestos a la lucidez de mi entendimiento.” Ésa es la clave de su obra. “Creo en todo… Soy bonita o joven cuando quiero… Y soy vieja o joven cuando debo.” Es la clave de su vida.

Sin embargo, a últimas fechas su obra ha permanecido ausente de las más nombradas antologías y casas editoras, por ello, aquí te dejamos cinco poemas para que te adentres en el mundo metafísico de Pita Amor .

Cansada

Cansada de esperarte
con mis brazos vacíos de caricias,
con ansias de estrecharte
pensaba en las delicias
de esas noches, pasadas y ficticias

Cómo los rieles del tren

Como los rieles del tren,
unidos y separados
pero siempre sentenciados
a llegar tarde al andén
Como el constante vaivén
del tren por los encrespados
cerros grises levantados,
mi amor y el tuyo también
Corren paralelamente
corren fugitivamente
corren juntos, divididos
Separados, pero unidos
corren hasta el mar quebrado
mar sin olas, desolado

Vi en el espejo

Vi en el espejo un personaje raro
un pájaro de sombras taciturno,
del polaco Chopin, oí un nocturno
y vendí mi reloj a un viejo avaro
Tu traje oscuro, que costó tan caro
las refulgentes luces de Saturno
el comandante que cambió de turno
y la niña que juega con el aro
Un telegrama que me ha enviado Emilio
y yo pidiéndole al demonio auxilio
las tabernas de vinos asesinos
los burdeles de vicios clandestinos
los imanes, las grises cerraduras…
También las misteriosas cerraduras.

De azabache enlutado

De azabache enlutado,
el cuervo con sus alas tan sombrías
va al cielo del pasado
y vuela lejanías
volando por nocturnas galerías

El arcángel

Montado en una cornisa
de una puerta cubierta de damasco
de seda movediza,
impedía un chubasco
el arcángel, volado de un peñasco

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