“Las tres brujas”: Artistas que escaparon de la Guerra y el Nazismo | MÁS LITERATURA

Leonora Carrington

Por: Andrea Castillo Pacheco

Remedios Varo, Leonora Carrington y Kati Horna eran mal llamadas “las tres brujas” durante su periodo de exilio en México. Tres mujeres que huyeron de la Guerra civil española y del infierno nazi. Una inglesa, una española y una húngara; dos pintoras y una fotógrafa. A ellas, su exilio en México les regaló una profunda amistad y el contexto necesario para seguir creando.

Tres grandes artistas que Europa no quiso para sí, y que México adoptó como suyas. Mujeres que padecieron y atestiguaron el horror bélico y que encontraron en nuestro país el escenario perfecto para seguir desarrollándose artísticamente.

La primera de ellas fue Remedios Varo (Anglès, Gerona, España, 16 de diciembre de 1908 – Ciudad de México, 8 de octubre de 1963). Pintora surrealista, escritora y artista gráfica.

Varo padeció la hostilidad de la Guerra y el nazismo. Su marido Péret fue encarcelado por negarse a participar en la Segunda Guerra Mundial mientras que las tropas nazis invadían París. Remedios Varo también fue encarcelada, aunque nunca quiso hablar del asunto, finalmente fue puesta en libertad y marchó con un grupo de amigos a la Francia de Vichy, primero a Canet-Plage, para más tarde trasladarse a Marsella donde convivía con más artistas e intelectuales refugiados, en la Villa Air-Bel, mientras esperaban un visado para salir del país. Gracias a Varian Fry, perteneciente al Comité de Salvamento de Urgencia, ubicado en Nueva York y que facilitaba la salida de artistas e intelectuales, en octubre de 1941 consiguieron llegar hasta Casablanca, en Marruecos. Apenas permanecieron un mes en el país magrebí, ya que el 20 de noviembre de 1941 partieron hacia México a bordo del Serpa Pinto, llegando en diciembre, donde gracias a la política del presidente Lázaro Cárdenas de acogida de refugiados políticos, pudieron desarrollar una actividad laboral.

Remedios Varo

“Su obra completa está teñida de una atmósfera de misticismo, plasmado en las figuras representativas del mundo secular moderno. Sus lienzos están realizados con la minuciosidad de un orfebre y reflejan la unidad cósmica y las interconexiones entre diferentes planos de la realidad: la materia y el espíritu, el mundo animal, el humano y el vegetal. Otro de sus grandes temas, que fascinó a los surrealistas, es el de la mujer maga, más ligada al inconsciente que los hombres y dotada de poderes superiores. Su originalidad reside en que la emplaza en el en ocasiones tan denostado ámbito doméstico”

Remedios Varo es de las primeras mujeres artistas en introducir y popularizar su trabajo en México, gracias a sus relaciones personales con otras artistas que radicaban allí, como la pintora británica Leonora Carrington, con quien conservó una buena amistad, y otros miembros de la élite artística e intelectual mexicana de mediados del siglo XX.

Por otro lado, su entrañable amiga, Leonora Carrington (Lancashire, Inglaterra, 6 de abril de 1917-Ciudad de México, 25 de mayo de 2011​) fue una pintora surrealista y escritora inglesa nacionalizada mexicana.

Leonora Carrington con Max Ernst

Carrington vivió con Max Ernst en Francia durante la Segunda Guerra Mundial cuando la ocupación nazi acusó a Ernst de “extraño hostil” y fue detenido. En este punto comienza la huida de la artista, quien salió de Francia para irse a Madrid, en donde colapsa emocionalmente, y por gestión de su padre fue internada en un hospital psiquiátrico de Santander. Aquí comienza la errante travesía, pues en un descuido de una de sus enfermeras, huye y se dirige a la embajada de México donde conoce a Renato Leduc, quien le facilitaría una visa a través de un matrimonio falso con él y que le permitiría llegar a nuestro país. De este período la pintora guardó una marca indeleble, que afectó de manera decisiva su obra posterior. Carrington describió, en su obra autobiográfica (En bas) los pormenores de esta dramática historia. A partir de este momento, André Breton se interesó por la histeria, la locura y otras alteraciones mentales y vio a Carrington como una embajadora de vuelta del “otro lado”, una vidente, la bruja que regresaba del inframundo armada de poderes visionarios.

En los ochenta Carrington comenzó a fundir esculturas en bronce, sus temas se refieren a las múltiples realidades que confronta la realidad de la vejez. Por otra parte ella tuvo un genuino interés por la alquimia y los cuentos de hadas con los que creció, interés que se percibe en su obra pictórica y escultórica.

Por último, Kati Horna (Szilasbalhás, Hungría, 19 de mayo de 1912-Ciudad de México, 19 de octubre de 2000) fue una fotógrafa anarquista nacida en Hungría y mexicana de adopción.

Kati Horna

En 1936, año en que estalló la guerra civil española, Kati Deutsch, con su cámara Rolleiflex y con ideales anarquistas, viaja a Barcelona y a Valencia. Hace este viaje junto con Robert Capa como fotorreportera encomendada por la Confederación Nacional del Trabajo para retratar la situación de los pueblos colectivizados de Aragón, que tenían como objetivo servir como propaganda al gobierno republicano en el exterior del país. Durante esa misma época, otras fotógrafas, como Tina Modotti y Gerda Taro, llegaron a España para documentar la lucha armada.

En Barcelona, Kati Deutsch trabajó para distintos organismos y publicaciones republicanas. Entre ellos destaca su trabajo como colaboradora en las publicaciones anarquistas Tierra y libertadTiempos Nuevos y Mujeres libres, así como su trabajo como redactora en la revista Umbral: semanario de la Nueva Era, donde conoció a José Horna, quien pronto se haría su marido y de quien tomaría el nombre. A la vez fotografió la vida cotidiana en distintas poblaciones, imágenes que han sido reconocidas por su emotividad.

José Horna se desempeñaba en ese momento como cartógrafo para los republicanos. Sin embargo, pronto es apresado por los nacionalistas, por lo que Kati Horna lo ayuda a escapar hacia París, llevándose los negativos de sus fotografías consigo y que mostraría hasta el año de 1979, cuando la democracia ya estaba establecida en España y los puso a disposición del Ministerio de Cultura.

A su llegada a París, Kati Horna siguió trabajando, destacando su cuento visual Lo que va al cesto (1939). Sin embargo, con la invasión nazi a Francia y al no tener papeles la pareja corría el riesgo de ser arrestada, por lo que deciden pedir ayuda a la Embajada Mexicana, que por órdenes del presidente Lázaro Cárdenas estaba aceptando a gente refugiada.

“La amistad que Kati Horna estableció con las pintoras surrealistas Remedios Varo y Leonora Carrington sería de gran relevancia, no sólo para su vida en México, sino para su obra. Para 1943 las tres vivían en la colonia Roma, por lo que compartían gran parte de su tiempo y sus labores cotidianas. De ahí surgieron una serie de retratos e imágenes surrealistas donde Horna retrató y colaboró con las pintoras.

En 1963, la muerte de José Horna y Remedios Varo unió más a Leonora Carrington y a Kati Horna, con lo que comenzaron a trabajar en proyectos juntas”.

Estas tres mujeres se integraron en un círculo de amigos y artistas exiliados en el país mexicano, entre los que se encontraban César Moro, Esteban Francés, Gerardo Lizárraga y Eva Sulzer. Casi todos estos artistas tenían en común que desarrollaban un estilo surrealista, considerado “arte degenerado” en la Europa fascista de la que huían. Solo México permitió que todos ellos, y especialmente  Carrington, Varo y Horna, cargadas de una deliciosa irreverencia excéntrica, pudieran seguir explorando las fantasías del inconsciente rebelde. Es en México donde encontraron la tranquilidad y la libertad para dedicarse a la pintura y la fotografía, respectivamente, lejos de las vanguardias europeas y creando el estilo propio que las caracterizó.

“Remedios, Leonora y Kati se reunían frecuentemente en una casa porfiriana pintada de rojo, en la calle de Tabasco de la Colonia Roma, en Ciudad de México, donde compartían confidencias y no cesaban de crear. Juntas trabajaron en la construcción y fotografía de las piezas teatrales deAlejandro Jodorowsky, además de collages y fotomontajes. Remedios y Leonora pintaban sin cesar; mientras Kati inmortalizaba aquellos momentos desde una óptica que sólo ella sabía abordar”. Mujeres rebeldes, dinámicas, profundas, místicas y espirituales por todas sus vivencias, que supieron desarrollar una amistad particularmente significativa que sin duda impactó en sus vidas y especialmente en sus obras, las cuales han dejado un legado en México, país que las acogió como suyas.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios .