Con el tiempo, uno deja de querer, Frédéric Beigbeder | MÁS LITERATURA

El amor dura tres años, de Frédéric Beigbeder, es un libro que contiene profundas reflexiones sobre uno de los temas más difíciles de la humanidad: el amor.  Con historias breves, pero cargadas de enseñanzas filosóficas, muestra el proceso de desencantamiento entre las parejas. En ocasiones, sus narraciones son tristes, abrumadoras e incluso graciosas. Sin embargo, no pierden sentido, porque responde a una sencilla pregunta: ¿el amor dura tres años?

Aquí compartimos el apartado con el que el autor abre el libro: “Con el tiempo, uno deja de querer”.

El amor es un combate perdido de antemano.

Al principio, todo es hermoso, incluso tú. No das crédito a estar tan enamorado. Cada día trae consigo su liviana carga de milagros. Jamás nadie en el mundo había conocido tanta felicidad. La felicidad existe y es muy simple: consiste en un rostro. El universo sonríe. Durante un año, la vida no es más que una sucesión de soleadas mañanas, incluso cuando nieva por la tarde. Te dedicas a escribir libros sobre esta cuestión. Te casas, lo antes posible: ¿para qué reflexionar cuando uno es feliz? Reflexionar te entristece; la vida debe ganar la partida.

El segundo año, las cosas empiezan a cambiar. Te has vuelto más tierno. Te sientes orgulloso de la complicidad que se ha establecido en tu pareja. Comprendes a tu mujer con sólo medias palabras; qué felicidad conformar un todo. En la calle, confunden a tu mujer con tu hermana: eso te halaga, pero te va desgastando. Haces el amor cada vez menos y consideras que no es grave. Estan convencidos de que el fin del mundo está muy lejos. Defiendes el matrimonio delante de tus amigos solteros, que ya no te reconocen. Tú mismo, sin ir más lejos, ¿estás realmente seguro de reconocerte cuando recitas la lección aprendida de memoria y resistes la tentación de fijarte en las señoritas ligeras de ropa que iluminan la calle?

El tercer año, ya no resistes la tentación de fijarte en las señoritas ligeras de ropa que iluminan la calle. Ya no hablas con tu mujer. Pasas horas en el restaurante escuchando lo que cuentan en las mesas vecinas. Sales cada vez más: eso te proporciona la excusa para no tener que follar. Pronto llega el momento en que ya no puedes soportar a tu

esposa ni un segundo más, ya que te has enamorado de otra. Sólo hay un punto en el que no te habías equivocado: efectivamente, la vida siempre tiene la última palabra. El tercer año trae consigo una noticia buena y otra noticia mala. La noticia buena:  asqueada, tu mujer te abandona. La noticia mala: empiezas otro libro.

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